Aprender derecho asistiendo a los juicios

Pelicula juicio de faldas
Juicio de faldas, la pelicula

De un tiempo a esta parte los juzgados de muchas ciudades españolas están contando con un público inesperado, pues cada vez son más las personas acusadas de delitos o faltas que acuden como simples observadores a los juicios de faltas de otras personas, que a diario se celebran. Algunos de estos espectadores llegan bien temprano para pillar sitio, con comida y bebida suficiente como para echar la mañana entera en los juzgados, y hasta la tarde y noche si fuera necesario.

Con esta asistencia a los juicios de faltas van pillando poco a poco el truquillo y las manías de los diferentes jueces, para así saber cómo actuar el día que a ellos les llegue el suyo. Y no van solos no, van con toda su familia y amigos, tantos que a veces incluso han llegado a abarrotar algunas salas, teniendo el juez que ordenar que se retiren varias docenas de personas, pues físicamente no caben en la sala ni aún cuando todos estuvieran de pie.

Ello da lugar a esperpénticas situaciones en los juzgados, propias de una película de Almodóvar, como por ejemplo que el acusado se niegue a que se celebre el juicio porque allí está como público una antigua novia, que ahora es novia de otro acusado en otro juicio aún pendiente, o que en el barullo, entren los testigos como público y luego pretendan además testificar en ese mismo juicio.

A veces pienso que la paciencia de los jueces de instrucción es infinita, pues no se inmutan lo más mínimo ante tanto ajetreo, y respecto a los acusados que tanta inteligencia demuestran con esta conducta, deberían emplear esa misma inteligencia en buscar un trabajo y no delinquir.