Las ventajas que aporta la mediación

De entre los métodos de resolución pacífica y extrajudicial de conflictos, uno de los que más me llama la atención es el de la mediación, donde un tercero imparcial a las partes en conflicto resuelve en nombre de ellas sobre un conflicto planteado, siempre que ambas partes estén de acuerdo en que ese tercero sea quien tenga la última palabra en la controversia sujeta precisamente a mediación, y por supuesto con los límites impuestos en el contrato de mediación al que tanto las partes como el mediador habrán de ceñirse estrictamente.

Y curiosamente las partes, que son las más interesadas en acabar cuanto antes con el problema que tienen, no comunican al mediador hasta donde estarían dispuestas a ceder, por lo que el mediador se encuentra cuanto menos en una delicada situación entre ellas y respecto al objeto de la mediación, que puede ser de las más variadas casuísticas siempre en el ámbito privado, que es donde puede y suele darse.

Hace poco estuve con un amigo en una mediación en sevilla sobre un problema de lindes entre dos propietarios de fincas rústicas colindantes. Era un problema que llevaba varias generaciones molestando a sus respectivas familias, y que por fin decidieron solucionar amistosamente. Las escrituras he de decir que eran cuanto menos imprecisas, ya que hablaban textualmente de «donde mea el monte» como linde o separación entre una finca y la otra, y dado que esa zona tenía y tiene unas estupendas vistas sobre la vega, ambos vecinos pretendían construir allí.

Ni topólogos ni los planos aportados en la época al registro de la propiedad aportaban luz al asunto así que ambos vecinos optaron por la mediación, que contó con una visita a la zona conflictiva de ambos predios, donde con un poco de buena voluntad entre ambos, se llegó al acuerdo que uno entregaba parte de terreno que consideraba como suyo sin discusión, a cambio de la misma parte de terreno que el otro vecino también consideraba como suya sin discusión.

Aunque he de decir que el hecho de que el mediador hiciera una exquisita paella en el terreno, regada por un vino que por cierto era muy bueno, también tuvo algo que ver en la consecución de un acuerdo plenamente satisfactorio para ambas partes.