El indicio de actuaciones criminales

La meneo para intentar dar trabajo a los chicos de prensa del Grupo Zeta para que emitan otra nota, que no solo tienen que comer los abogados. (Debido a la también miembro del panel de Goldman Eric con respecto a la dirección que uno de distancia de mi experiencia.) #) yo no consentiría ni loca, que esa gente impartiera una sola clase, ni de educación sexual, ni de moral-psicología, ni de nada, ya que lo politizan todo. Y un crío no tiene porqué entender de política ni de hipocresías. La ética en televisión cada dia es mas inexistente, pero siempre estaremos aquí los ciudadanos NORMALES disponibles para ser satanizados como la causa de todos los males, si es que hay que ser mala persona para resaltar en un blog la vejación pública de una chica ebria en televisión, no?

Pues, en caso de que se demuestre la culpabilidad de Garzón, si realmente fuese culpable, una vez más su chapucería habría contribuido a que presuntos delincuentes pudiesen quedar en libertad. Se han traído a colación los casos en los que se intervienen comunicaciones de un sospechoso y entre las que son grabadas aparecen algunas con su letrado defensor, o aquellos otros en los que existiendo indicios de actuación criminal contra un letrado o letrados, se intervienen sus comunicaciones personales o las de sus despachos, y entre las conversaciones mantenidas aparecen algunas con sus clientes relativas al ejercicio del derecho de defensa. A estas se ha referido en alguna ocasión la jurisprudencia de esta Sala. Así, en la STS nº /, FJ , en la que se decía que “El secreto profesional que protege a las relaciones de los abogados con sus clientes, puede, en circunstancias excepcionales, ser interferido por decisiones judiciales que acuerden la intervención telefónica de los aparatos instalados en sus despachos profesionales.

Es evidente que la medida reviste una incuestionable gravedad y tiene que ser ponderada cuidadosamente por el órgano judicial que la acuerda, debiendo limitarse a aquellos supuestos en los que existe una constancia, suficientemente contrastada, de que el abogado ha podido desbordar sus obligaciones y responsabilidades profesionales integrándose en la actividad delictiva, como uno de sus elementos componentes”.