Como funcionan las webs y los blogs

Por mi trabajo, tengo que visitar y conocer a profesionales y empresarios de muy variado tipo. También –aunque menos-a funcionarios de administraciones públicos. De estos últimos, ya os hablaré otro día, porque hoy quiero centrarme en los primeros.

Cuando me llaman, me piden que vaya a sus oficinas o negocios, porque se quieren asesorar en materia de protección de datos de carácter personal.

Más  o menos a todos les suena la materia y están preocupados porque han oído, leído o les han dicho que hay  unas multas desorbitados por no estar correctamente adaptados a esta legislación.

Cuando especifican eso de “no estar correctamente adaptados” por lo general se trata de un eufemismo para decir que no han hecho absolutamente nada relacionado con esta Ley.

Y en efecto, no se equivocan cuando piensan que las multas son importantes: entre novecientos y seiscientos mil euros, ni más ni menos.

Me resulta curioso el mundo de las empresas y los profesionales que, a veces, y a pesar del actual desarrollo tecnológica, viven en la prehistoria de los avances técnicos.

Recuerdo que hace años visité a un abogado de esos que ya tienen solera, de cerca de ochenta años, que llevaba toda la vida dedicado al ejercicio de la abogacía. Sabía como el que más de procedimientos judiciales, pero si luego le hablabas de leyes fiscales o de la Ley de Protección de Datos, no tenía ni la más remota idea.

Suele pasar entre los abogados, porque cada uno se especializa en la práctica en una parcela y olvida actualizarse o curiosear en todas las demás.

Yo la primera: si me hacéis preguntas de derecho laboral o fiscal, lo más probable es que no sepa  contestaros.

Volviendo a mi clásico compañero el jurista, os puedo contar que mientras yo le explicaba en qué consistía el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica de Protección de Datos, se quedó profundamente dormido y comenzó a roncar, causando las carcajadas del grupo de letrados a los que también les comentaba el mismo tema. Siguió dormitando durante toda mi exposición y por supuesto, no hice nada por despertarlo: podía entender su aburrimiento y a su edad lo veía hasta normal.

Tanto él como algunas pocas personas más que he conocido, ni siquiera usaban ordenador. Sabían encenderlo y apagarlo al menos, pero se negaban a darle uso, porque seguían prefiriendo los métodos tradicionales como la máquina de escribir y el papel.

Cosas que no es que la Ley prohíba, ni mucho menos, pero tratar de explicarles a estas personas ciertos temas con su forma de pensar, es complicado.

Por otro lado, son muchas las veces que cuando hablo con mis clientes sobre protección de datos, llegamos al punto de las webs, tan frecuentes hoy día. En la mayoría de ellas, se pueden recoger datos personales de solicitantes o interesados, de modo que la legislación les afecta, y además deben adaptarse a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información  y de Comercio Electrónico.

En esta fase de mi trabajo, lo normal es que me muestren su preocupación por el tema del posicionamiento, al que yo no me dedico, pero tengo amigos que sí lo hacen.

Todo el mundo tiene una web, un blog, un perfil de alguna red social, o algo donde le muestran al mundo lo que hacen y cómo lo hacen. Aunque aún hay algunos que se resisten, como mi compañero el letrado octogenario, lo normal es que los empresarios y profesionales, quieran tener la mejor web y que todos los encuentren a la hora de lanzar una búsqueda en internet.

La semana pasada precisamente estuve hablando con otro abogado, pero este sí muy concienciado con las nuevas tecnologías y muy actualizado en la materia. Me manifestaba su inquietud porque su blog de derecho fiscal no funcionaba como él quisiera. Le di algunas indicaciones de lo poco que yo sé al respecto y quedó muy agradecido.

Pero lo cierto (y al igual que se lo dije a él, resulta válido para todo el mundo) es que tiene una gran importancia conocer las normas de funcionamiento de blogs y webs en general, porque no es tan sencillo como publicar artículos sin más. Aprender a hacerlo y encontrar a alguien capaz de guiarte, es de vital importancia para convertirte en un bloguero de prestigio. Y si eres un buen bloguero, sin duda, tendrás más posibilidades de conseguir nuevos clientes, que en definitiva es lo que todos queremos.