Donde encontrar abogados especializados

Internet es hoy imprescindible a la hora de buscar un abogado.
El mejor sitio para buscar un abogado.

A veces no hay quien entienda a la gente.

Yo llevo más de diez años alquilando viviendas y oficinas para residir y/o instalar mi oficina, y ni un solo día de mi vida, se me ha pasado siquiera por la cabeza dejar de pagar el alquiler.

Para mí eso es como echar gasolinera, e irse sin pagar. O no abonar la consumición del bar…

Sirven miles de ejemplos.

Sin embargo, algunas personas, tienen la osadía de convertirse en morosos de forma voluntaria sin que les pese lo más mínimo, ni se preocupen por semejante cuestión.

¿Pero cómo se atreven?

Es justo lo que le ha pasado hace unos días a mi hermano Andrés.

Andrés tiene un local comercial en la costa, y hace cinco años se lo alquiló a una empresa para montar un restaurante. El negocio ha funcionado muy bien desde el principio y siempre tiene cola de clientes para comer allí.

Y todo fue bien con el alquiler, hasta que hace unos meses, el inquilino –de pronto- dejó de hacer los pagos mensuales a que venía obligado por contrato.

Mi hermano habló con él y el arrendatario le explicó que tenía problemas con otro negocio y que lo antes posible se pondría al día.

Pero pasaron los días y la deuda no sólo no menguó, sino que fue aumentando.

Antes de iniciar acciones legales, una amiga de mi hermano que es abogada, le redactó un burofax requiriéndole de pago y advirtiéndole que de no hacerlo efectivo, el propietario acudiría al Juzgado y solicitaría el desahucio del local.

El inquilino, al recibirlo, le contestó muy sorprendido que él iba a pagar cuando pudiera y que a él nadie podía echarlo del negocio, porque llevaba allí mucho tiempo.

Estaba convencido de que –pagara o no- el lanzamiento era imposible. Sí, vamos, que pretendía quedarse para siempre en el local, en cualquiera de los casos.

Cuando finalmente le fue notificada la demanda, se tuvo que asesorar y descubrió el gran error en el que estaba, y ahí ya sí se tomó el tema bastante en serio.

El problema ya se ha solucionado, por suerte, pero recuerdo que en su momento, Andrés estuvo muy inquieto, porque su amiga la abogada no llevaba juicios de ese tipo y él no conocía ningún abogado de confianza.

Yo me había divorciado el año pasado y le recomendé que hiciera lo que a mí me dijeron: consultar en la web legal.

Allí encontré con facilidad a un abogado especialista en el tema que me interesaba, que me prestó un servicio inmejorable.

Andrés pensaba que eso no era muy fiable y que cualquiera podía estar anunciado en internet sin ofrecer garantías de profesionalidad. Pero al final me hizo caso y se dio cuenta de que la web que le recomendaba era bastante seria.

Encontró un buen profesional especializado en derecho civil y desahucios, de modo que en pocos meses cobró la deuda de alquileres impagados que el inquilino acumulaba y le resolvió el contrato.

Ahora, tiene un nuevo arrendatario, que le paga el doble que el anterior, y el mismo abogado se ocupó de formalizar el negocio, redactar el contrato, y llevar a cabo todas las gestiones necesarias.

Mejor imposible.