El derecho en otros paises

Aunque he sido abogado en mi país –España- durante dieciocho años, el día que desembarqué en Venezuela, me di cuenta -en las primeras cuarenta y ocho horas-de que mis conocimientos jurídicos no iban a servirme de mucho para hacer frente al proyecto empresarial que me había llevado a tantos kilómetros de distancia de mi hogar.

Todo es nuevo cuando visitas otro país: las costumbres, las leyes, las personas, la forma de vida, la moneda, la política, la seguridad…

En el ámbito jurídico y financiero pasa exactamente lo mismo: uno desconoce los detalles y no está capacitado para aprender ni comprender de forma correcta toda la normativa y reglamentación que afectan a una materia.

Para colmo, en España yo nunca traté el tema financiero ni el derecho fiscal, porque mi especialidad eran los divorcios.

Afortunadamente, al cabo de una semana conocí al abogado Juan Andres Wallis Brandt, quien me fue recomendado por un amigo que trabajaba en el consulado.

Desde ese momento, todo cambió y empecé a respirar tranquilo.

Mi proyecto tenía cierta envergadura y no podía cometer errores, y fue él quien hizo posible que saliera adelante y que hoy sea una empresa de gran éxito y muy asentada en Venezuela. Cuatro años después de iniciar mi andadura, tengo claro que él es un pilar fundamental para la continuidad y éxito del negocio.

Si alguna vez necesitáis servicios de un buen profesional, os recomiendo que acudáis a él.

Para los que no lo conozcáis, os diré que Juan Andrés es abogado desde 1986 y estudió en la Universidad Católica Andrés Bello. Finalizó sus estudios dos años después en la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo una maestría en Derecho Mercantil.

Su experiencia práctica como abogado en el Escritorio Arcia, Garrido & Asociados le brindó unos magníficos conocimientos reales y le permitió conocer su profesión de abogado.

Por si fuera poco, también fue profesor de Derecho Mercantil en la Universidad Católica Andrés Bello.

En el año 1990 creó el despacho jurídico conocido como Wallis & Guerrero (del que forma parte), donde se tratan materias relativas al sector inmobiliario y al corporativo.

El perfil de este profesional era exactamente el que yo estaba buscando y el que yo necesitaba.

Las leyes mercantiles y financieras y la forma de funcionar en general en Venezuela, eran totalmente distintas de lo que yo conocía en mi país. Él supo asesorarme en todo y sobre todo ayudarme a comprender y resolver mis interminables dudas.

Porque un buen profesional –pienso yo- no sólo debe tener buenos conocimientos, sino que también tiene que ser capaz de saber transmitirlos a quienes desconocemos la materia.

Su experiencia como profesor en la Universidad, sin duda, le ha servido muchísimo para saber comunicarse y transmitir la información.

No tengo ninguna queja de Juan Andrés, la verdad. Todo lo contrario. Mis palabras sólo pueden ser de elogio y agradecimiento.

Para el año próximo tengo en mente ampliar mi empresa y quiero iniciar una nueva etapa en un sector de actividad diferente. Cuento con él para que me asesore en materia jurídica, por supuesto, y ahora sí, tengo la tranquilidad de que puedo avanzar sin miedo a equivocarme.

Y esa tranquilidad a la hora de emprender un negocio, francamente, no tiene precio.

Ilegalidades injusticias e inmoralidades

Sobre lo de Derecho Comunitario, no parto de una base equivocada, precisamente lo que digo es eso, que no se debe enseñar moral, que está para formar, académicamente, no para educar. Por eso creo que educación sexual es, en parte, sacar los pies del tiesto, y la especialista en sacarlos es de siempre la Iglesia. De hecho en este caso casi le queda más cercano, porque efectivamente la Iglesia ha estado promoviendo la abstinencia más o menos desde sus orígenes, mientras que tradicionalmente la educación no ha sido responsabilidad de los centros, que están para formar, sino de los padres. La educación sexual es simplemente una solución de conveniencia a un problema, pero que no está por encima, en ningún caso, de la educación que los padres les dan a sus hijos, ni se impone por ley de ninguna forma, al no ser parte de la “educación obligatoria” (entrecomillado porque técnicamente sería más correcto enseñanza obligatoria). Es por esto que es responsabilidad de los padres, y los padres pueden optar por delegar esta responsabilidad a unos u a otros.

Pues yo lo celebro, porque el que algo sea ilegal no necesariamente significa que sea injusto o inmoral. Tampoco hay que olvidar que en su momento las huelgas fueron ilegales, no pretendo comparar esto con una huelga ni mucho menos, sino simplemente decir que lo que es legal se basa simplemente en lo que digan las leyes, y si a alguien le interesa que algo sea ilegal, lo será. “Así pues, el asesoramiento jurídico ha de seguir sujeto a la obligación de secreto profesional, salvo en caso de que el asesor letrado esté implicado en actividades de blanqueo de capitales O financiación del terrorismo, de que la finalidad del asesoramiento jurídico sea el blanqueo de capitales O la financiación del terrorismo, o de que el abogado sepa que el cliente solicita asesoramiento jurídico para fines de blanqueo de capitales O financiación del terrorismo”